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El fracaso de la Reforma energética nos explotó en la cara

Juan Meléndez De la cruz/www.notimina.com

El título es un decir, pues para cualquiera medianamente enterado del proceso de trabajo de Pemex, por la falta de mantenimiento a las instalaciones, las condiciones de inseguridad, la jubilación de trabajadores con experiencia y conocimiento, la falta de cobertura de  las plazas de personal calificado, la falta de compra de equipo, máquinas y herramientas, la falta de pago de tiempo extra necesario, el desplazamiento de personal de Pemex ¡Que están sin trabajar! (Y se trae a trabajadores de las compañías, nada más a morir) y el manejo en el nivel directivo por parte de Mexichem (pues ellos son los que dan las órdenes en la planta) y la aceptación por parte del sindicato de todas estas irregularidades, sabíamos y dijimos que no iba a traer resultados positivos y  trajeron como una de sus consecuencias la explosión en la planta de clorados III del Complejo Petroquímico Pajaritos, hoy Petroquímica Mexicana de Vinilo PMV y la muerte de trabajadores que solo buscaban como ganarse el pan para llevar su casa.

Pero el asunto viene de más atrás y el primer responsable es el gobierno federal, quien con una serie de acciones como la detención a principios de 1989 de Joaquín Hernández Galicia, la transferencia de los petroquímicos básicos a la lista de secundarios, la publicación el 14 de noviembre de 1995 de la convocatoria para vender al Complejo Petroquímico Cosoleacaque (Fallida pues la iniciativa privada quería más garantías), la división de Pemex en cuatro organismos para irlos desmantelando y vendiendo uno por uno, etc. Acciones que culminan con la publicación el día 20 de diciembre de 2013 en el Diario Oficial de la Federación DOF, de la reforma a diversos artículos de la constitución principalmente 25, 27 y 28, reforma aprobada en los recintos legislativos rodeados de policías y granaderos.

El caso es que toda la propaganda que realizaron en términos de que la reforma iba a fortalecer a Pemex, traer buenos empleos y la inversión que urgía de recursos frescos y necesarios por parte de la iniciativa privada y que además está si sabía cómo hacerlo, volaron en pedazos junto con la planta y, desgraciadamente, los cuerpos de los trabajadores.

La realidad palmaria es que Pemex está hoy más debilitado que nunca, se han echado atrás conquistas laborales como el tiempo y edad para la jubilación, se ha fragmentado al sindicato y las condiciones en las que laboran los obreros de las compañías se mostró claramente en el siniestro pues Mexichem no daba la cara y aunque tiene el mayor porcentaje (58.5 por 41.5 de Pemex) le echaba la bolita a las compañías y finalmente ante la presión social por la magnitud de la tragedia es que parece que ha pagado indemnizaciones.

Lo que principalmente se demostró es que la iniciativa privada, ni inyectó los recursos económicos convenidos y necesarios para la buena operación del complejo, que no cumple con los protocolos de seguridad, mantiene a los  trabajadores con salarios de hambre y que, de lo que se trata es concentrar las ganancias en cuantas manos y socializar los desastres; hacer que la sociedad pague los costos de su ineficiencia, como se demostró con la población solidarizándose y apoyando en el hospital del IMSS a los familiares de los trabajadores heridos en la explosión. La mal llamada reforma energética es un fracaso.

Esto pasó el 20 de abril, es demasiado grave y antecedente de mi viaje a las capitales.

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